El desarrollo de las civilizaciones hidráulicas

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Las civilizaciones hidráulicas: hacia los primeros estados

En 1957, EL HISTORIADOR KARL Wittfogel afirmaba en su libro Despotismo Oriental que el surgimiento y desarrollo de las civilizaciones en Oriente se debía a la existencia de grandes cursos hídricos como el Indo, el Hoang-Ho y el Yangtsé. A raíz de sus postulados surgió el concepto de “civilizaciones hidráulicas”, que explicaría el paso del Neolítico a la civilización.
El primer paso necesario para la formación de una civilización era el conocimiento de la agricultura. Como ya se ha explicado, tanto en la India como en China, la producción agraria era un hecho ya entre el 10 000 y el 7000 a. C., y el cultivo del mijo, el arroz y otros cereales comportaron un incremento considerable de la población. Estamos hablando de aldeas que pronto tuvieron capacidad de producir más alimento del que consumían y que ya poseían conocimientos tecnológicos para su almacenamiento.
El segundo paso era la necesidad de que cerca de los asentamientos existiesen cursos de agua importantes. Según Witffogel, dichos cursos de agua eran de difícil contención y además debían poder irrigar superficies de tierra difíciles de trabajar. La condición de la tierra debía ser así, ya que un suelo que muestra mayor resistencia al trabajo humano requiere más labor y la obligación de descubrir nuevas técnicas de roturación. El Che King, como ya se ha mencionado, habla de un sinnúmero de estas técnicas.
El tercer paso era la necesidad de utilizar correctamente el curso hídrico para el regadío y de contar con la mano de obra necesaria para las roturaciones. De ello se derivó la necesidad de organizar la mano de obra y de establecer los mecanismos más adecuados para el cultivo. 
En China, esta organización recayó sobre los jefes tribales a los que se les otorgaron cualidades divinas. Los más famosos de los cuales fueron Yu el Grande (primer emperador legendario; enseñó a controlar las inundaciones) y Shennong (creador de la agricultura). A otros líderes de las aldeas se atribuye el dominio de la ganadería, la tecnología hidráulica, la seda, la construcción de viviendas, etcétera.
El desarrollo de los cultivos, sobre todo de arroz y otros cereales, supuso el primer paso para llegar a las llamadas civilizaciones hidráulicas.
De la necesidad de organizar el trabajo emergió una sociedad compleja dividida entre los que poseían el conocimiento y los que no. En la India este poder recayó sobre los sacerdotes, socialmente legitimados por los conocimientos meteorológicos que les permitían comprender las señales de la crecida del río y estimar las reservas alimentarias.
En China, los líderes de las aldeas, que dominaban la tecnología para el trabajo de la tierra, se vieron legitimados para crear verdaderas dinastías. En ambos casos estos sistemas de control rudimentario dieron origen al Estado.

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