El paso de las tribus a la civilización

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De las tribus a la civilización

Los cimientos de la civilización india estuvieron marcados por la fundación de ciudades muy avanzadas en cuanto a infraestructuras. Pero una civilización no se mide solo por sus logros materiales, sino también por su trasfondo ideológico, que en el caso de la India se expresó en la existencia de una clase sacerdotal con gran poder de decisión.
En China, existe una gran confusión entre la historia, la arqueología y los mitos fundacionales. En un inicio las aldeas de la cuenca del río Amarillo tuvieron bastantes complicaciones para adaptarse al territorio (mientras que en la India ya existían grandes ciudades, en China solo había aldeas). 
El desarrollo de un sistema estatal sustentado en las dinastías fue clave para que las aldeas evolucionaran y se transformaran en grandes complejos urbanos amurallados y defendidos por fuerzas militares. Precisamente gracias a la creación de la milicia se pudo crear el Estado, y tras él aparecieron la escritura y las clases sociales.
En ambos casos se trató de un primer paso firme para alcanzar ese estado de desarrollo superior denominado “civilización”, pero aún faltaba mucho camino por recorrer.

LAS CIUDADES -TEMPLO DEL VALLE DEL INDO

Sitio arqueológico de Harappa (Pakistán), un importante asentamiento del valle del Indo.
Las PRIMERAS CIVILIZACIONES DE LA India antigua se desarrollaron entre el 3500 a. C. y el 1500 a. C. Se trata de las llamadas ciudades-templo del valle del Indo, entre las que destacan los núcleos de Harappa y Mohenjo-Daro.
El principal arqueólogo moderno de esta civilización, el británico sir Mortimer Wheeler, consideró que los antiguos asentamientos del valle del Ganges y del Indo debían ser considerados como tal debido al grado de urbanidad que alcanzaron, ya que para él la “civilización es el arte de la vida urbana, con todo lo que esta condición implica en cuanto a aptitudes sociales y disciplina”. 
En estas ciudades se desarrolló la contabilidad y la burocracia, elementos esenciales para la formación de un ente estatal en ciernes, que se encargaba principalmente de la desecación y administración del Indo. A su vez, la aplicación de la contabilidad y la burocracia a la organización administrativa contribuyó al desarrollo tanto de un sistema de escritura como de símbolos de expresión.
Así pues, hacia el año 2500 a. C. las ciudades-templo disponían de una estructura administrativa bastante compleja. En los templos de las colinas, los restos arqueológicos han permitido reconstruir la existencia de grúas para la carga de alimentos y graneros para su conservación, así como un sistema de baños (máxima expresión del gran dominio hidráulico que habrían alcanzado estas ciudades).
Los restos y objetos hallados también permiten suponer la existencia tanto de una industria manufacturera bastante compleja como de una intrincada red de caminos en la que destaca el trazado de grandes avenidas (sin duda, importantes emplazamientos destinados a actividades comerciales).
Entre las labores que desempeñaban los habitantes de estas ciudades se encontraban el cultivo de cereales (se presume que especialmente arroz) y la ganadería de cebúes. 
También dominaron la rueda alfarera y desarrollaron un tipo cerámico particular llamado cerámica del Indo, que fue incluso usada en trueques e intercambios comerciales, como demuestra el hecho de que se hayan encontrado restos de la misma en los países arábigos.
Por otra parte, los herreros de la India ya habían aprendido que al combinar cobre con estaño obtenían bronce con el que elaborar herramientas más sofisticadas y eficientes.
El área de una ciudad media rondaba los 4 kilómetros cuadrados. Para no desaprovechar los materiales de los muros y edificaciones que se dañaban con las inundaciones e invasiones, se reutilizaron como plataforma para erigir nuevas construcciones. Se estima que esa “nueva” plataforma alcanzó una altura cercana a los 6 metros de altura.

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