Los zapatos apretados

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La zapatería. Chistes buenisimos

Un señor entra a una zapatería y se le acerca el vendedor:

  • Buenas tardes, ¿En qué puedo ayudarle señor?
  • Quiero unos zapatos del número 42.
  • Verá, señor, no es por llevarle la contraria, pero a simple vista, puedo ver que usted calza por lo menos 46.
  • Eso no me importa, yo quiero un número 42, si no, no compro nada y me voy a otra tienda.
  • Está bien no se incomode (le contesta el vendedor con cara de sorprendido).

El dependiente le trae unos zapatos del número 42; el hombre se los prueba y le dice:

  • Perfecto, me los llevo puestos.

Cuando va de salida del almacén, el vendedor se da cuenta de que el hombre va sufriendo porque los zapatos le aprietan mucho. El vendedor, intrigado del motivo que ha comprado zapatos tan pequeños, se le acerca y le dice:

  • Señor, dispénseme, pero no me puedo quedarme con la intriga, ¿Cómo es que compra sus zapatos tan pequeños, si se ve que está sufriendo porque no le aprietan?
  • Está bien, le voy a contar mi historia: mi esposa me engaña con un compañero de trabajo; mi hija se prostituye; mi hijo es yonki; mi suegra vive con nosotros y me tira en cara la culpa de todos los problemas familiares. ¡El único placer que tendría en esta vida es llegar a casa y sacarme estos malditos zapatos!

Juanita y su dolor de cabeza.

Pedro y Juanita son novios, y van a casarse muy pronto en este año.

Pero Pedro se propone anticipar los acontecimientos, y quiere comerse la torta antes de tiempo.

  • Anda, amor mío, sé mi mujer desde esta misma noche, le dice a Juanita.
  • ¡No, querido, no! – Responde Juanita – En primer lugar, soy una muchacha formal; además te comento que siempre me duele la cabeza después de eso

Todo lo que hago, lo hago por ti

Era una vez una hermosa muchacha que le envió una carta a su novio, la cual decía:

  • En la mañana no desayuno por estar pensando en ti
  • En la tarde no almuerzo por estar pensando en ti
  • En la cena no meriendo por estar pensando en ti
  • Y en la noche no duermo, porque me muero de hambre.

Con tal que haya para la comida.

Conversa el futuro suegro con el futuro yerno.

  • Mire señor, a pesar de que yo soy rico y que vengo de una buena familia, le pongo al tanto que soy vago, violento, irresponsable, borracho, mujeriego, cruel, mal hablado, parrandero y jugador.
  • Bueno, mi estimado yerno, el que se case con mi hija tampoco tiene que ser perfecto.

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