Qué contenián las leyes de núremberg

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LAS LEYES DE NÚREMBERG

FÜHRER, que en alemán significa “líder” o “guía”, es el título que Adolf Hitler se asignó por ley a la muerte del presidente alemán Paul Hindenburg el 2 de agosto de 1934. Su nueva posición, Führer und Reichskanzler (“Líder y Canciller del Reich”), convirtió oficialmente a Hitler en Jefe del Estado y del Gobierno de Alemania. 
A partir de entonces, el Ministerio de Propaganda construyó un culto a la personalidad de Hitler, basado, entre otras cosas, en su rol de líder, subrayando de este modo la unicidad de su rol y de su figura. Uno de los eslóganes políticos repetidos con más frecuencia durante su mandato fue: Ein Volk, ein Reich, ein Führer (“un pueblo, un imperio, un líder”).
Justamente para conseguir “ese pueblo”, único y puro, poco después de la llegada de Hitler al poder se promulgaron las Leyes de Núremberg. 
Su objetivo principal era salvaguardar la pureza de la sangre alemana, cuya superioridad sobre las demás razas (y en particular sobre la judía, considerada infrahumana) se pretendía fundamentar apelando a argumentos pseudocientíficos, justificando de este modo la discriminación racial.

La esencia de la ley

Así, aquellos que contaban en su árbol genealógico con los cuatro abuelos alemanes pertenecían a la categoría de alemanes de “sangre pura”, mientras que ‘ aquellos que tuvieran al menos un abuelo de origen judío se convertían en personas de “sangre mixta” (con distintos porcentajes en función del número de abuelos “impuros”).
Las leyes fueron aprobadas a toda prisa durante el congreso anual del Partido Nazi, que se celebró en la ciudad de Núremberg en 1935. Su primera ley (la Ley de la ciudadanía del Reich) convertía a los judíos en ciudadanos de segunda clase. Además, como también se les negaba la nacionalidad alemana, estos perdían todo derecho como ciudadanos, por lo que pasaban a ser Staatsangebórigen, “pertenecientes al Estado”. 
La segunda ley (“para la protección de la sangre y del honor alemán”) afirmaba que la pureza de la sangre alemana era la premisa irrenunciable para la construcción del futuro de la nación germana, por lo que (entre otras cosas) prohibía los matrimonios entre alemanes y judíos, además de prohibir también a las mujeres judías de menos de 45 años que desempeñaran cualquier actividad laboral.

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